¿Por qué deberíamos emprender?

La pregunta fundamental que impulsa la acción y la visión de futuro es: ¿Por qué deberíamos emprender?. Esta cuestión, lejos de ser puramente personal, aborda un imperativo estratégico y económico ineludible.

La decisión de iniciar una actividad empresarial o un negocio propio es una travesía repleta de sueños, desafíos y la posibilidad inherente de transformar la realidad.

La actividad emprendedora es crucial porque los individuos que persiguen esta ruta buscan desarrollar formas de intermediación que implican el riesgo económico de una nueva empresa.

Los individuos inmersos en el camino emprendedor no solo buscan ganarse la vida, sino también resolver problemas y dejar una huella en el mundo.

Para comprender la necesidad de iniciar un negocio, examinaremos las justificaciones personales e inspiradoras, los datos económicos y el impacto macroeconómico que la iniciativa empresarial genera.

I. La Justificación Inspiradora y Personal: El Motor Intrínseco

El acto de desarrollar una empresa está profundamente ligado a la arquitectura psicológica y a la necesidad de realización personal.

Esta se manifiesta como una búsqueda activa de control sobre el destino profesional y se impulsa por la pasión por un proyecto específico o la persecución de un sueño.

Para los emprendedores encuestados en el programa MIPES, los factores más importantes para tomar la decisión de crear y administrar su propia empresa son: «cumplir con un sueño o meta personal,» «alcanzar nuevos retos personales,» y la necesidad de autonomía e independencia en el trabajo.

Esta independencia es vista como una motivación dominante. Al convertirse en su propio jefe, la persona obtiene el control de su destino y la libertad de tomar decisiones en sus propios términos.

Esta autonomía permite una mayor flexibilidad para el equilibrio entre la vida personal y profesional.

Este impulso interno se relaciona con el grupo de necesidades de la pirámide de Maslow (grupos cinco y seis), que incluyen «el deseo de fuerza, logro, adecuación, maestría y competencia, confianza ante el mundo, independencia y libertad,» así como la «necesidad de autorrealización».

La autorrealización ocurre cuando la persona está haciendo aquello para lo que está individualmente capacitada.

Esta motivación intrínseca actúa como un factor de resiliencia. La pasión es el capital psicológico que garantiza la persistencia, lo cual es fundamental considerando que la inestabilidad financiera y el riesgo de fracaso son desafíos constantes en el acto de emprender. Si la única fuerza motriz fuera la expectativa de altos ingresos, el primer obstáculo significativo llevaría al abandono.

Un ejemplo inspirador de esta motivación es David, quien tenía el sueño de tener su propio negocio de calefacción, ventilación y aire acondicionado.

Él y su esposa ahorraron e invirtieron sus ahorros y su espíritu emprendedor en el negocio. David trabajó largas horas e invirtió todos sus ingresos en la empresa para ayudarla a crecer.

Al cabo de seis años, se convirtieron en dueños de una empresa exitosa que aumentó su riqueza personal, algo que no habría sido posible sin su presupuesto y sus ahorros.

II. La Justificación Estadística y Económica: La Creación de Riqueza Exponencial

La justificación para emprender se fundamenta en su superioridad como mecanismo para acumular riqueza personal.

La riqueza se define como el valor neto de una persona, que se calcula mediante la fórmula: ACTIVOS – PASIVOS = VALOR NETO. Un activo creador de riqueza es un bien cuyo valor generalmente aumenta, o que rinde ganancias.

Mientras que el empleado busca estabilidad financiera a través de salarios regulares, el emprendedor apunta al crecimiento del negocio y la rentabilidad para asegurar su futuro financiero.

Comenzar un negocio es una de las maneras más significativas que las personas tienen para crear riqueza personal, ya que el patrimonio neto del fundador está intrínsecamente ligado a la participación accionaria (equity) de la empresa.

A. El Poder del Ahorro y el Interés Compuesto

Al emprender la ruta del negocio propio, es crucial ahorrar e invertir. Una inversión es cualquier bien que se adquiera para obtener ingresos o beneficios futuros. Los ingresos obtenidos de las inversiones y la apreciación del valor de las mismas aumentan la riqueza.

El interés compuesto es una herramienta esencial, ya que ayuda a desarrollar riqueza con mayor rapidez. Los intereses se pagan tanto sobre el depósito original como sobre el dinero ya ganado en intereses.

Regla del 72: Para calcular cómo crecerá una inversión con el tiempo, se puede usar la Regla del 72: al dividir 72 por la tasa de ganancia esperada, se obtiene el número aproximado de años en que el valor de la inversión se duplicará.

Por ejemplo, una inversión de 5,000 al 8 % de interés se duplicará cada nueve años, alcanzando 40,000 en 27 años.

Comienzo Temprano: Iniciar la inversión temprano es vital para la acumulación de riqueza. Una persona de 20 años que invierte 3,000 anualmente al 8% podría acumular más de 1.2 millones a los 65 años.

Beneficios Fiscales: Un buen plan para acumular riqueza aprovecha al máximo las inversiones con impuestos diferidos. Esto incluye planes 401(k) y cuentas de jubilación personal (IRA). Al invertir $3,000 en una cuenta IRA con una tasa de impuestos del 15 por ciento, el individuo ahorra $450 en impuestos, por lo que una inversión de $3,000 cuesta, en realidad, solo $2,550, sobre la cual ganará dinero.

B. Ejemplo de Planificación Financiera

Ejemplo 1: El Despertar de Sofía

El caso de Sofía ilustra la necesidad de un plan financiero. Sofía, al darse cuenta de que su dinero en la cuenta de ahorro tradicional perdía poder adquisitivo frente a la inflación, decidió emprender una estrategia para desarrollar su riqueza.

Se propuso dos metas a largo plazo:

  • Ahorrar e invertir lo suficiente para tener $15,000 dentro de 8 años para un depósito de vivienda, y
  • Contar con $3,500 por mes para vivir después de jubilarse dentro de 25 años.

Para lograr estos objetivos, es necesario presupuestar para ahorrar.

Pedro, por ejemplo, logró ahorrar $250 por mes mediante la elaboración de un presupuesto y la reducción de gastos (renegoció la tarifa de su seguro, limitó las salidas de fin de semana, cocinó en casa con más frecuencia).

Si Pedro sigue este presupuesto, tendrá $250 mensuales para guardar en su cuenta de ahorros, invertir en un fondo mutuo o aportar a un plan de retiro. La gráfica muestra que, con depósitos mensuales de $250 durante 25 años, el valor de sus ahorros aumentaría a más de $230,000 si ganara un 7% de interés compuesto.

Ejemplo 2: La Transformación de Javier

El caso de Javier ilustra la necesidad de un plan financiero. Javier, al darse cuenta de que solo depender de su pensión no sería suficiente para el estilo de vida que deseaba, decidió emprender una estrategia para desarrollar su riqueza.

Se propuso dos metas a largo plazo:

  • Ahorrar e invertir lo suficiente para tener $50,000 dentro de 10 años para lanzar un negocio secundario, y
  • Contar con $4,000 por mes para vivir después de jubilarse dentro de 20 años.

Para lograr estos objetivos, es necesario presupuestar para ahorrar. Laura, por ejemplo, logró ahorrar $300 por mes mediante la elaboración de un presupuesto y la reducción de gastos (vendió artículos que no usaba, canceló el servicio de cable premium, usó el transporte público en lugar del automóvil).

Si Laura sigue este presupuesto, tendrá $300 mensuales para guardar en su cuenta de ahorros, invertir en acciones o ETFs, o liquidar deudas con altos intereses.

La gráfica muestra que, con depósitos mensuales de $300 durante 20 años, el valor de sus ahorros aumentaría a más de $175,000 si ganara un 9% de interés compuesto.

III. El Impulso Macroeconómico: Innovación y Dinamismo

La pertinencia de impulsar el emprendimiento se extiende al ámbito nacional, donde es un elemento clave del crecimiento económico.

A. Innovación y Competencia

El emprendedor actúa como un elemento facilitador para la actividad económica, transformando oportunidades de beneficio no explotadas en productos y servicios comercializables. Sin iniciativas empresariales, no puede haber crecimiento económico sostenido.

Generación de Valor: Las pequeñas empresas y las de nueva creación generan una significativa cantidad de innovaciones. La actividad emprendedora es el mecanismo que convierte el conocimiento en «conocimiento económicamente relevante».

Dinamismo del Mercado: El desarrollo de nuevas empresas expande las posibilidades de producción y traslada la economía hacia un punto de producción más eficiente. Al rellenar nichos de mercado y aumentar la competencia, las iniciativas empresariales promueven la eficiencia económica general.

B. Creación de Empleo e Impacto Social

La formación de nuevos negocios es una prioridad para promover el desarrollo económico y social, especialmente en América Latina, donde actúa como respuesta a los altos niveles de desempleo a través del autoempleo.

Crecimiento Económico: La evidencia empírica sugiere que los países con mayores tasas de creación de empresas son aquellos con mayor crecimiento económico. Los emprendedores, al expandir sus negocios, crean oportunidades laborales en sus comunidades locales y contribuyen al desarrollo económico.

Emprendimiento Social: El emprendimiento también está impulsado por el deseo de tener un impacto social positivo en la comunidad, contribuyendo a la solución de problemas sociales, económicos o ambientales. La innovación social surge cuando lo ideado funciona mejor que las soluciones existentes y crea cambios positivos en forma de producto, servicio o método que llega a la sociedad.

Ejemplo Social (Pandemia): En medio de la pandemia de COVID-19, la innovación y los emprendimientos sociales han dado respuesta al sector salud en la atención de los menos favorecidos, como niños, adolescentes y ancianos. Desarrollaron ideas creativas para proveer implementos de bioseguridad, así como el suministro de agua potable.

IV. Gestión Estratégica del Riesgo y la Mentalidad de Dueño

El desafío de emprender implica la aceptación de riesgos intrínsecos como la inestabilidad financiera y la competencia ardua. Para superar esto, es esencial una mentalidad de dueño, que es fundamentalmente diferente a la mentalidad de empleado.

Optimización Continua: El dueño siente un alto grado de responsabilidad por cada aspecto del negocio, tomando decisiones con una visión a largo plazo. Esta responsabilidad total impulsa al emprendedor a optimizar continuamente cada proceso.

Conocimiento 360 Grados: La fase inicial del emprendimiento obliga al fundador a desarrollar un conjunto de habilidades más amplio, cubriendo múltiples áreas de negocio. Esta inmersión total es una inversión estratégica que permite al dueño conocer su negocio «a 360 grados» y poder delegar con confianza y controlar de mejor forma cuando la empresa escala.

Mitigación del Riesgo: Muchos fracasos no son por mala suerte, sino por negligencia estratégica, al iniciar sin un análisis previo o una planificación formal. La principal herramienta de mitigación de riesgos es la preparación: es de suma importancia aprender el valor de un estudio de mercado y de un plan de negocios.

El Costo Oculto: El acto de emprender conlleva una alta carga de estrés y ansiedad, siendo la presión financiera o el levantamiento de capital la principal causa de agotamiento mental (73%).

El 72% de los emprendedores declaran tener problemas de salud mental, una cifra superior a la de la población general. El bienestar psicológico no es secundario, sino un factor determinante en el desempeño de la iniciativa empresarial.

Para manejar esta tensión, se recomienda la gestión efectiva y el uso de estrategias como delegar tareas, aceptar errores y buscar ayuda profesional o una red de apoyo.

En resumen, la actividad de crear una empresa es la ruta más viable para convertir la visión y la capacidad laboral en capital patrimonial exponencial, al mismo tiempo que se logra la realización personal profunda (cumplimiento de sueños e independencia) y se actúa como un agente de cambio crucial para el dinamismo económico, la competencia y la innovación social.

La decisión de convertirse en empresario requiere disciplina, preparación rigurosa y la voluntad de enfrentarse a riesgos, pero ofrece la recompensa de construir un activo propio de alto valor.

Podemos ver la empresa propia como la siembra de un árbol frutal de alto rendimiento: requiere una inversión inicial de capital y esfuerzo (plantar la semilla), mucha paciencia para soportar las plagas y sequías iniciales (riesgo y estrés), pero si se planifica y se cuida estratégicamente (mentalidad de dueño), el retorno de la cosecha (el valor neto) crecerá exponencialmente a lo largo de las décadas, beneficiando no solo al dueño, sino a toda la comunidad.

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